Luego de amanecer con el cuerpo sumamente maltratado, a la luz insoportable de la luna, que como nunca, me alumbra neciamente y sus huestes de estrellas, miles de ellas que eufóricas e incansables titilan en el infinito. Baches, ronquidos, gruñidos, olores, pero eso no significa nada en realidad, este bus y sus fenómenos hoy son nada. El motivo de mi noctambulismo se ha reducido al hecho de pensar cómo es que podría impactar oportunamente y de la manera más linda y equilibrada en el pensamiento de la mujer que a estas horas debe ser la más bella durmiente.
Y me pongo a pensar, que cómo es posible que nunca le haya podido haber insinuado ni de la manera más miserable y mezquina mis intensiones que son las más tiernas y sinceras que mis sentimientos han engendrado. Ahora, tratando de recorrer los instantes más importantes de mi infancia, de mi adolescencia. Buscando el lugar y el tiempo en donde perdí la sensibilidad y delicadeza de poder decir y hacer lo que siento.
Pensando, o se movió la estrella, la mía, o la del norte no cambia sino que todavía no la encuentro. Tal vez esté debajo, en el lado del cielo que cubre Asia... Hacia dónde iré a parar. En cierto modo encuentro en mi pasado (no se en que dirección está), que nunca a nadie he amado, que nunca la profundidad de mis hechos han despertado en nervios ajenos agitaciones ni sobresaltos, suspiros ni lamentos. Pobre de mí, pero, pienso también en tantísimos que hablan, hacen, hacen sentir, sienten, pero son como sistemas de riego, que tienden sus gotas de deseo de acá para allá, 360º, a ver si cae en alguna semilla, a ver si brota. Y me siento felíz de no haber nacido para vivir goteando en el vasto campo del amor, de no ser ducho en el arte de follar ni de caminar volteando, olísqueando y babeando como si las personas estuviésemos en celo.
Aún así, eso que juzgo es tal vez, motivo por el cual no expreso lo que debería. Me explico, cuando no haces algo, eres en principio incapaz de poder cometerlo sin evitar el bochorno, la tristeza, la ansiedad e inclusive el espanto. Pero una vez que lo haces, entonces te das cuenta de que has podido lograrlo sin inconvenientes. Pero, ese no es mi problema, mi intensión no es saber si soy o no capaz, creo que no hay que llegar a ser el tunante de los 360º.
Mi problema es que en medio de mi escasez de 1º de alcance reservado para la única oportunidad, si es que me entienden (ojalá que sí), soy capaz de pensar por ello sutiles maravillas, ideas estupendas, palabras benditas, pero a la hora de la verdad, de decir y hacer que para quien se ama valga la pena ese 1º de eficacia se torna un nulo y decepcionante fiasco.
El hecho de cómo muchos vitorean su capacidad flirteadora con piropos, que convencen, me parece sumamente deshonesto y el no hacerlo potencia este motivo (¿soltura tal vez?), ya que voy a por lo que es honesto, pero ¿en qué parte de lo verdaderamente honesto se quedo mi perspectiva?
El saliente me cobija ya con su sol a medias ceras, candeleando intensamente. Ya llegamos a Guadalupe y me pongo a reflexionar en cómo se habrán enamorado mis padres. Y luego, dónde... los hijos, los problemas hogareños, diarios, infaltables. Mi madre, que me cuida como si aún fuese un bebé, que me colma con sus cariños y me vuelve todavía más caprichoso. Creo que mi buena mamá también tiene que ver con este fenómeno que en medio de la panamericana me comienza a preocupar en grandes proporciones. ¿Por qué no le digo que la amo y ya está?, a mi mamá nunca he tenido la dicha de decirle, mamá te amo, te quiero, eres la única mujer en mi vida desde que me ayudaste a quedarme con ella, que te debo bastante; por que me lo has dado todo, te amo por eso que es mucho y por lo mucho que es nada.
Ello es probablemente una pista de por que no digo lo que siento, es decir, si lo que siento es algo negativo, si lo digo; por que enorgullecido todo es facilito ¿no?, pero cuando estoy debajo del lente en un ángulo contrapicado, entonces Mati, mírame, comprendeme, soy humano, egoista, no puedo ser humilde y decirte lo simple que soy y lo felíz que estoy de quererte. Eso tal vez sea un indicio, pero no es lo básico, lo radical, si a ti mamá no te he dicho, es por algo...
Esto de decir que te amo, que te quiero, sabes, no tiene importancia, el cómo, ¿cómo no?, lo importante es que sea un más que un mensaje, hechos, no palabras, pero que bien que se efectúan las palabras. Ya que no encuentro respuesta seguiré buscando, pero ya no haré más por buscar pruebas fuera, después de todo, el siniestro está dentro mío, en mi alma, en mi corazón, que se conjugan en mi mente y que ordenaré de la mejor manera. La deuda es lo prometido.
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